Andrés Arzuaga de la ciudad de 9 de Julio comenzó a estudiar Artes Plásticas en Junín, se recibió en Pehuajó y actualmente vive en Buenos Aires donde trabaja y produce sus obras. Luego de ser reconocido con el 2º lugar en el concurso de escultura de Pagano SA fue entrevistado por Prensa del Centro Industrial. En la nota destacó que “el desafío era hacer algo con un material desconocido y ante eso me surgió la idea de que sea un juego”.
¿Te especializás en alguna rama del arte?
Mi título es de profesor de escultura pero en realidad mi fuerte es el dibujo.
¿Participás de muchos concursos o es el primero?
Si, suelo participar en diferentes certámenes.
¿Qué tuvo de particular este?
Fue difícil porque partís de un material que te lo daban, no lo elegías. Entonces el desafío era qué hacer con algo que no conocés y más cuando es plástico, que es tan frío si se quiere, poco sensible. Entonces esa fue la dificultad.
¿Inmediatamente se te ocurrió qué hacer?
No, la pieza estuvo 20 días en el living de mi casa, la miraba, salía, entraba, se me ocurrían cosas que las iba anotando y una vez que tuve varias ideas las fui descartando por condiciones técnicas que eran casi imposibles. Primero pensé en fundirlo de nuevo y hacer algo distinto. Después en picarlo y hacer algo con ese molido. Muchas cosas.
Lo que siempre tuve claro desde el principio era que no le quería agregar nada, quería hacer algo con eso solamente, no sumarle nada ni ensamblarlo. Tampoco caer en la tentación de dejarme llevar por la insinuación de la forma, de buscarle una cara o un parecido a algo. Quería ir en contra del sentido común.
¿Te sorprendió ser premiado?
Si, porque era una idea un poco difícil, rebuscada, entonces podía ser que no fuera claro cuál era el sentido.
¿En qué sentido el concepto era “difícil”?
En realidad es un juego, es una caja donde yo deconstruí la pieza, la corté en pedazos, la destrocé, la metí en una caja con un sobre y en el sobre había un texto con consignas de cuál era el juego cuando se abriera la caja. Esas instrucciones iban acompañadas de una imagen como referencia de qué se trataba el juego, una disposición armada por mí, de cómo yo lo había jugado. Pero el espectador al abrirlo leía de qué se trataba porque había piezas combinadas, unidades, otras más complejas, y a quien le tocara armarlo tenía la libertad de ponerlo como quería. Además el plástico me inspiró la idea de juguete, de que es maleable y no daña.
¿Vas a seguir participando, qué se viene después de este concurso?
Si, voy a seguir trabajando y participando. Hay una frase que dice “artista es aquel que no puede dejar de hacerlo”, así que no es que me voy a relajar después del concurso sino que tengo que seguir, tengo una especie de manía con el dibujo así que voy a continuar.
¿Querés hacer algún agradecimiento?
Quiero agradecer a la empresa por lanzar la convocatoria y obviamente por la premiación.
“Me sorprendió recibir el 2º premio porque es una obra difícil, rebuscada”
Andrés Arzuaga de la ciudad de 9 de Julio comenzó a estudiar Artes Plásticas en Junín, se recibió en Pehuajó y actualmente vive en Buenos Aires donde trabaja y produce sus obras. Luego de ser reconocido con el 2º lugar en el concurso de escultura de Pagano SA fue entrevistado por Prensa del Centro Industrial. En la nota destacó que “el desafío era hacer algo con un material desconocido y ante eso me surgió la idea de que sea un juego”.
¿Te especializás en alguna rama del arte?
Mi título es de profesor de escultura pero en realidad mi fuerte es el dibujo.
¿Participás de muchos concursos o es el primero?
Si, suelo participar en diferentes certámenes.
¿Qué tuvo de particular este?
Fue difícil porque partís de un material que te lo daban, no lo elegías. Entonces el desafío era qué hacer con algo que no conocés y más cuando es plástico, que es tan frío si se quiere, poco sensible. Entonces esa fue la dificultad.
¿Inmediatamente se te ocurrió qué hacer?
No, la pieza estuvo 20 días en el living de mi casa, la miraba, salía, entraba, se me ocurrían cosas que las iba anotando y una vez que tuve varias ideas las fui descartando por condiciones técnicas que eran casi imposibles. Primero pensé en fundirlo de nuevo y hacer algo distinto. Después en picarlo y hacer algo con ese molido. Muchas cosas.
Lo que siempre tuve claro desde el principio era que no le quería agregar nada, quería hacer algo con eso solamente, no sumarle nada ni ensamblarlo. Tampoco caer en la tentación de dejarme llevar por la insinuación de la forma, de buscarle una cara o un parecido a algo. Quería ir en contra del sentido común.
¿Te sorprendió ser premiado?
Si, porque era una idea un poco difícil, rebuscada, entonces podía ser que no fuera claro cuál era el sentido.
¿En qué sentido el concepto era “difícil”?
En realidad es un juego, es una caja donde yo deconstruí la pieza, la corté en pedazos, la destrocé, la metí en una caja con un sobre y en el sobre había un texto con consignas de cuál era el juego cuando se abriera la caja. Esas instrucciones iban acompañadas de una imagen como referencia de qué se trataba el juego, una disposición armada por mí, de cómo yo lo había jugado. Pero el espectador al abrirlo leía de qué se trataba porque había piezas combinadas, unidades, otras más complejas, y a quien le tocara armarlo tenía la libertad de ponerlo como quería. Además el plástico me inspiró la idea de juguete, de que es maleable y no daña.
¿Vas a seguir participando, qué se viene después de este concurso?
Si, voy a seguir trabajando y participando. Hay una frase que dice “artista es aquel que no puede dejar de hacerlo”, así que no es que me voy a relajar después del concurso sino que tengo que seguir, tengo una especie de manía con el dibujo así que voy a continuar.
¿Querés hacer algún agradecimiento?
Quiero agradecer a la empresa por lanzar la convocatoria y obviamente por la premiación.